Luxación de rótula

luxación rótula

 

Hablamos de luxación de rótula cuando dicho hueso sale de su lugar anatómico donde habitualmente se encuentra estable, una hendidura donde se encuentra encajada a nivel del fémur, conocida como surco troclear.

La rotula, también conocida como patela, es un hueso que forma parte de la rodilla, encontrándose en la parte anterior de esta. En la porción superior de la rótula se ancla el tendón del musculo cuádriceps, que se acaba transformando en tendón rotuliano para anclarse en la tibia y formar así el aparato extensor de la rodilla.

aparato extensor rodilla

Por lo tanto, podría decirse que la rótula es la encargada de transmitir la fuerza del cuádriceps a la pierna y permitir así extender (estirar) la rodilla, actuando como polea y permitiendo mayor eficiencia en la extensión.

La luxación de rótula consiste en que, debido a un traumatismo o ciertos movimientos, la rótula se desencaje de su lugar habitual, el surco de la tróclea femoral, pasando a encontrarse lateral a este. Esto causa dolor e impotencia funcional, por lo que a pesar de que el 50% de las veces suelen volver a su sitio por si mismas, es necesario acudir a urgencias para ser valorado por un especialista.

¿Por qué se produce una luxación de rótula?

Cualquier persona puede sufrir de esta patología, ya que es normal que, aplicando la fuerza necesaria, la rótula sea desplazada de su lugar. Sin embargo, los pacientes que sufren luxaciones de rótula tienen ciertas anomalías anatómicas que hacen posible que esta luxación se produzca con necesidad de una fuerza menor que el resto de las personas sin dichas patologías, es decir, es habitual que en estos casos la luxación suceda con actividades normales.

luxación de rótula

Las anomalías anatómicas mas frecuentes que producen este tipo de patología son las siguientes:

  • Surco troclear poco profundo, por lo que la rótula se encuentra menos encajonada y hace más fácil que se acabe luxando.
  • Rodillas en valgo: Se denomina de esta manera a la forma de las rodillas que crean una especie de “X”. Estas rodillas tienen un aumento del ángulo Q, un ángulo que resulta de la intersección entre el eje de tracción del cuádriceps y del tendón rotuliano. Cuanto mayor sea este ángulo, mayor es la fuerza de lateralizar la rótula que posee el cuádriceps, por lo que será más fácil que esta se luxe.
  • Tuberosidad tibial anterior lateralizada: Esta anomalía, al igual que la anterior, provoca que aumente el ángulo Q.
  •  Rótula alta
  • Debilidad o laxitud de los tejidos blandos (músculos, ligamentos…). En pacientes que presenten hiperlaxitud o debilidad musculares (más frecuentes en pacientes con parálisis cerebral o Síndrome de Down) la resistencia que ofrece el cuerpo a que la rótula se salga de su sitio es menor, por lo que estos episodios son más frecuentes de lo habitual.
  • Anomalías rotacionales: La anteversión femoral o rotación externa de la tibia también provocan un aumento del ángulo Q, asociándose a mayor probabilidad de luxación.

ángulo Q

Las luxaciones de rótula también se pueden dar en pacientes que no presenten estas alteraciones, en episodios traumáticos de mayor envergadura. Típicamente suele suceder durante la practica de deportes de impacto, como el futbol, sobre todo al realizar giros bruscos de la rodilla o golpes directos sobre ésta.

¿Cuáles son los síntomas de la luxación de rótula?

En el momento de producirse la luxación la persona siente un fuerte dolor en la rodilla, siente como la rótula sale de su sitio y al perder inestabilidad cae al suelo. Si la rótula no se autorreduce, (lo cual suele producirse en la mitad de los casos, ya que al contraer el cuádriceps esta vuelve a su lugar) se puede observar una rodilla deformada, ya que la rotula no se encuentra centrada sobre la rodilla, sino lateral a esta.

Debido a que para que se produzca este episodio es necesario que se rompa el principal ligamento que mantiene la rotula estable en su lugar, el ligamento patelofemoral medial, el episodio de luxación suele ir acompañado de inflamación de la rodilla, ya que esta rotura produce un sangrado intraarticular.

¿Cómo se diagnostica?

Para el diagnostico es fundamental la historia clínica (su medico le preguntará acerca de como ha sucedido la lesión) y la exploración. En cuanto a la exploración su medico valorará la presencia de derrame (inflamación), así como dolor a la palpación de la cara interna de la rótula (indicativo de lesión del ligamento patelofemoral medial). Existen pruebas de aprehensión que consisten en intentar forzar que la rótula se salga de su sitio con determinadas maniobras y ver si esto produce rechazo en el paciente.

La radiografía puede ayudar a confirmar el diagnostico, pero en otras ocasiones puede ser interesante solicitar otro tipo de pruebas como la resonancia magnética o el TAC, aunque estas suelen ser más utilizadas en caso de ser necesario plantear una cirugía.

En ocasiones en la radiografía, además de observarse la rótula luxada, es posible encontrar un pequeño fragmento de hueso, ya que en determinadas ocasiones al reducirse la luxación puede arrancarse un pequeño fragmento de hueso del fémur.

¿Cómo se trata una luxación de rótula?

En el caso de que la rótula permanezca luxada deberá acudir a urgencias para ser valorado por el médico especialista, que procederá a reducir dicha luxación. Generalmente esto se suele conseguir simplemente estirando la pierna.

Una vez reducida la luxación es necesario inmovilizar la pierna con una férula durante 3 semanas, consiguiendo así estabilizar la rodilla mientras los tejidos lesionados cicatrizan.

ferula rotula

Inicialmente puede ser necesario caminar con muletas (se permite apoyar el pie y pisar con el) debido al dolor que puede causarle la primera semana apoyar dicha pierna.

Una vez superado el momento agudo será necesario realizar una terapia de rehabilitación para conseguir la movilidad previa.

Tras el primer episodio la rótula permanece más inestable que previamente al primer episodio, por lo que es más frecuente que se vuelvan a producir otros episodios de luxación.

En caso de que asociado a la luxación exista un fragmento de hueso grande (tal y como hemos comentado en el apartado del diagnostico) puede ser necesario operar ante un primer episodio de luxación, con el fin de extraer o fijar dicho fragmento.

En el resto de los casos suele ser bastante raro que la cirugía sea necesaria con un solo episodio de luxación, por lo que la cirugía se reserva para casos de luxaciones recurrentes. El tipo de cirugía dependerá de la anomalía que esté causando los episodios de luxación por lo que es importante realizar un estudio exhaustivo previo para conocer que problemas son los que se han de corregir.

Tiempo de recuperación

Retomar las actividades básicas de la vida diaria puede llevar unas 8 semanas, pero en el caso de deportistas, el tiempo de recuperación puede ser de entre 3 y 6 meses para volver a realizar actividad deportiva.

Para evitar que se vuelvan a repetir los episodios es importante tener cuidado con los reportes que se realizan, sobre todo evitar movimientos donde se produzcan cambios de dirección rápidos o movimientos bruscos con el pie en el suelo. Existen dispositivos externos como rodilleras o tapings que pueden ayudar a dar mayor estabilidad a la rodilla.

    Bibliografía

Patellar Dislocation and Instability in Children. Orhoinfo

Beasley LS, Vidal AF. Traumatic patellar dislocation in children and adolescents: treatment update and literature review. Curr Opin Pediatr 2004; 16:29.

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